Entradas

Mostrando entradas de julio, 2013

No no y no

Imagen
A eso de los 11 añitos, empecé a darme cuenta que yo no era una persona normal, no como el resto de los chicos de mi edad. Mis gustos eran diferentes, me interesaba por cosas que no me correspondían, cosas que no eran de “machos”. Finalmente, sin más remedio dije si, hay algo que no está bien en mí, pero nadie lo tiene que saber. En esa etapa, en plena juventud, además de lidiar con asuntos familiares, escolares, traumas y dilemas existenciales, emprendí una lucha de desprecio por mí y contra mí. Y es que era un secreto gigantesco, que no podía contar, era un pedazo de mierda que se atoraba entre mi garganta y mi corazón. No tenía la valentía ni la fuerza suficiente para luchar en contra del que dirán. En la medida que fui creciendo, llegaron personas nuevas, experiencias distintas y sensaciones que yo desconocía, entonces me di cuenta que yo no era el único con esa condición. En ese momento, decidí por primera vez contarle mi gran secreto a alguien más. Lo hice y descansé...

Mi cometa

Imagen
Un día compré una cometa. Al principio no sabía que tan buena era, que me podía ofrecer o mejor que podía yo esperar, sin embargo siempre la tuve ahí, bajo mi cuidado. Le tomé confianza y un tris de cariño. Finalmente la había comprado porque me parecía muy bonita. Poco a poco el viento empezó a soplar, la cometa sin pedir permiso empezó a alzar vuelo y yo simplemente la dejé. Le di cuerda de a poquitos y ella voló y voló. Algunas veces me quemaba las manos con la pita, nada grave, pero nada agradable. El cariño fue creciendo y me enamoré, me tragué de mi cometa y ella seguía por allá, volando en lo alto. Así como aumentaba mi amor por la cometa, mis manos se quemaban con más frecuencia, y ella me pedía más y más cuerda. Pero no, ya no hubo más, se acabó. Tuve dos opciones: la primera fue bajarla de a poquitos, y cogerla nuevamente para luego, en otra oportunidad, echarla a volar. La segunda era simple y sencilla, desprenderme, soltarla y dejar...

Como dice la monita…

Imagen
A uno desde chiquitico le llenan la cabeza con   cucarachas. La sociedad se empeña en emplear frases como “papito, ¿qué quiere ser cuando sea grande?” o “usted tiene que ser un hombre de bien”, y mi favorita “eso no está bien visto”. Todos esos cuentos que obviamente uno se traga y que pa’ más piedra después de viejo se los sigue tragando. Uno está en el colegio, relajado, y de repente en la clase de religión le ponen a hacer una cosa llamada “proyecto de vida”. Es decir, que quiere ser y hacer cuando se le acabe la dicha de ser el consentido de los papás. Obviamente uno a esa edad ni siquiera se conoce lo suficiente como para saber que es lo que quiere y lo que no en esta vida, en este lugar llamado tierra en el que uno no sabe si es o no necesario, si uno es especial, si uno hace parte de o no… en fin, la juventud   con todos sus líos existenciales es un asco. El caso es que llega el momento en que uno tiene que pensar en ...

Al trote

Imagen
 El se encontraba entumido, aturdido, idiotizado, postrado en una cama. La carga de la tristeza y la desesperación no le permitía conciliar el sueño. Siempre supo lo que necesitaba pero nunca como conseguirlo y ahí seguía, luchando contra el mismo. Veía sombras que pasaban, algunas iban y venían, otras se quedaban un rato y lo acariciaban, luego se marchaban. Ninguna fue constante, solo una que duró un año. Prefería refugiarse en mentiras, eso era mejor que aceptar una realidad que le había tocado y que el prefería no asumir. Le tocó ser el, el sensible, el bipolar, la oveja rosada de la familia. No dejaba nunca de pensar ni de sentir, su cuerpo era un imán de sensaciones, lo que le permitía estar muy bien o muy mal constantemente. El hecho de no poder encontrar un equilibrio le consumía la poca paz. Un día sintió un impulso, se levantó de su cama y salió a caminar. Sintió afán, prisa, y empezó a correr. Luego se sintió ...

Hoy no tengo ganas de ser

Imagen
Hay días como hoy en que el cielo se pone gris, como mi mirada. Hay días como hoy en que uno no brilla, en que uno es como una sombra, en el que uno entra en una nueva crisis existencial. Hay días como hoy en que uno no sabe qué quiere y que no. Hay días como hoy en que uno simplemente se desconoce. Por eso hoy no quiero ser, hoy no me da la gana de sonreír, no me da la gana de trabajar, no me da la gana de ser amable y querido con todos, no me da la gana de estar tranquilo, no me da la gana de estar bien, no me da la gana de quedarme callado, no me da la gana de gustarle a nadie, ¡no me da la gana y punto!. No me da la gana de quedarme en silencio, por eso me da la gana de decir que estoy mamado, cansado, agotado, de conocer pelmazos. Bonitos, feos, mierdas, tiernos, cabrones, huevones, altos, bajitos, gordos, flacos, brutos y pilos. Los he conocido a todos y con todos siempre ha sido igual, mucho gusto y hasta luego. ¿Es qué acaso yo ...