Hoy no tengo ganas de ser



Hay días como hoy en que el cielo se pone gris, como mi mirada. Hay días como hoy en que uno no brilla, en que uno es como una sombra, en el que uno entra en una nueva crisis existencial. Hay días como hoy en que uno no sabe qué quiere y que no. Hay días como hoy en que uno simplemente se desconoce.

Por eso hoy no quiero ser, hoy no me da la gana de sonreír, no me da la gana de trabajar, no me da la gana de ser amable y querido con todos, no me da la gana de estar tranquilo, no me da la gana de estar bien, no me da la gana de quedarme callado, no me da la gana de gustarle a nadie, ¡no me da la gana y punto!.

No me da la gana de quedarme en silencio, por eso me da la gana de decir que estoy mamado, cansado, agotado, de conocer pelmazos. Bonitos, feos, mierdas, tiernos, cabrones, huevones, altos, bajitos, gordos, flacos, brutos y pilos. Los he conocido a todos y con todos siempre ha sido igual, mucho gusto y hasta luego.

¿Es qué acaso yo no merezco una historia de esas rosaditas?, ¿cómo por qué no?, y no me salgan con el cuento de que eso no existe porque yo se que si. Quiero decir, no se trata del cuento de hadas, porque no pretendo ser princesa, simplemente, una historia, con principio y fin, algo normal, relajado, tranquilo, que me de la talla.

Resulta que tampoco quiero conocer a nadie, quiero que la cosa sea casual. Así como el día en que llegó ese alguien que logro meterse y reformar poco a poco mi mundo paralelo, y eso me encanta. Lastimosamente estando al otro lado del continente se complica bastante la cosa. No quiero optimismo ni golpesitos en la espalda, que mamera. Simplemente quiero decirle a todo el mundo con la mirada que estoy jarto, aburrido, mamado de la humanidad.

Y es que he sido tan pendejo. He pasado muchas noches pensando ‘Ey ¿qué estoy haciendo mal?’ y resulta que hoy, con toda la dignidad del caso, y la coherencia absolutamente intacta, digo NADA. Todo está bien conmigo, por el simple hecho de que soy un excelente ser humano. La explicación básicamente radica en que tal vez, por un karma de mis vidas anteriores, estoy pagando algo, o de pronto le caigo mal a es - Cupido. Simplemente nací con una cinta en la frente que dice: de malas en el amor, pero como hoy no me da la gana, puedo decir que me la quito, la destrozo, y la quemo.


Disculpen por el alboroto. Es que soy bipolar, eso dicen…

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