La gran historia de Dona
Cuando tenía 15 años yo era un pelado con muchos sueños y unas ganas infinitas de hacer las cosas bien. Sin embargo, a pesar de eso, mi juventud estuvo muy nublada por una serie de carencias, ausencias e incertidumbres que durante mucho tiempo me impidieron crear relaciones amistosas verdaderas. Pese a mi intranquilidad, mis dudas, mi inconformidad y mis miedos, mi juventud también estuvo llena de buenos recuerdos, y uno de ellos, uno de los más lindos, sucedió justo el 25 de noviembre del 2008, el día en que nació uno de los seres más hermosos que he conocido. Mi perrita Tana, que para ese momento tenía alrededor de 2 años, iba a ser mamá. Aunque yo ya sabía lo que iba a suceder, jamás imaginé ser testigo de un momento tan único y especial. Eran como las seis de la mañana cuando de repente un ruido me despertó (cosa que no es para nada fácil); se trataba de un chillido, de un cachorro, una vida que había llegado a mi cama mientras yo dormía. Lo primero que hice fue levantarme como loc...