Muchas gracias y hasta pronto
Las palabras bonitas sobran, esas se desvanecen con el tiempo a menos de que queden escritas, por eso preferí evitarme la llorada pública y hacerlo de esta manera. Dicen que cada persona que pasa por tu vida, de una u otra forma, siembra algo en ti, pero tu no sólo sembraste sino que también cosechaste en mi, una visión distinta de la vida profesional, una forma de hacer las cosas, un olfato especial. Contigo aprendí la importancia que tienen los pequeños detalles, a hacer las cosas de la mejor manera siempre, a ser más honesto, más franco, más cordial, a respetar mis cachetes rojos cuando me da pena, a expresar mejor mis ideas, a escribir un poquito – mucho - mejor, a probar una cucharadita de algunas cosas que se avecinan en una vida laboral que apenas comienza para mi y a la que tu me introdujiste de la mejor manera. Gracias por tus llamados de atención sutiles, por tu confianza en mí, por tu camaradería, por tu buena energía, por...