Mamá, los hombres si lloramos
Este fin de semana tuve una corta pero acalorada conversación con mi mamá. Le conté que había llorado y que sentía ganas de llorar, no por cosas negativas, sino por hechos satisfactorios que ocurrieron a lo largo de la semana. Ella simplemente me miró y con sus ojos acusadores y una voz algo apenada me dijo “te la pasas llorando”, a lo que yo respondía con un “¿y?”. Entonces afirmó algo que me sacó de quicio: “Es que los hombres no lloran”. Pues bien mamita, tu hijo no es un hombre según tú. Con lo que me introduje en una discusión conmigo mismo, que se reflejará a continuación. Debo admitir que pocas personas me aburren. Todas y cada una me resultan un paradigma, una mentira oculta tras miradas, rostros, voces, olores y sensaciones. Sin embargo, debo reconocer también que aunque trato de tolerar a todo el mundo, hay seres humanos que me caen mejor, eso a los que yo llamo “de los míos”. Esos son los chispeantes, los felices, los imprudentes, los francos, los transp...