Confesiones del 31
Hoy, el último día de año, lo cierro escuchando Pablo Alborán, y Bebe, y Estopa y toda esa música que uno escucha cuando siente algo en el corazón aunque no estoy seguro de que sea así. Todo me ha llevado a pensar un montón de cosas, que me ha tomado un buen tiempo traducir. Finalmente creo que tengo todo claro y puedo hablar con sinceridad. Respecto al año que se va y al que viene, siempre siento algo que seguramente, con el riesgo de estar equivocado, yo definiría como melancolía. Iniciamos el primero de enero, con los deseos positivos, las ganas, y la necesidad de muchas cosas. El optimismo nos invade y pensamos siempre en nuevos inicios, pero a veces, la vida nos lleva por otros caminos que más bien pueden parecer un retroceso. Por eso llegué a tener la percepción de que el tiempo corrió frente a mí y yo no sé dónde tenía la cabeza. Fue una decisión valiente acceder a aceptar cierto tipo de momentos que podrían haber resultado dolorosos. Afortunadamente, la suer...