Todos somos nómadas
Hoy en medio de una conversación, me dijeron que lo seres humanos somos nómadas por naturaleza. Por un momento, reflexionando sobre las historias cercanas de familiares y amigos que han vivido siempre en el mismo lugar, pensé que esa teoría no era tan válida.
Luego el día siguió, y yo me puse a divagar en mi ideas, buscando un tema para alimentar mi blog (porque lo tenía muy olvidado) y en ese ir y venir dentro de mi cerebro, entendí que sí, somos nómadas cada día, incluso dentro de nuestros propios pensamientos.
Los seres humanos todo el tiempo estamos afrontando una serie de cambios, aunque algunos sean incluso imperceptibles. Cada día sentimos y pensamos algo diferente y así nos construimos y nos convertimos en el resultado de la experiencia, y cuando morimos, pasamos a ser el recuerdo que dejamos en la mente de los demás. Eso me lleva a pensar que también somos nómadas en las ideas de quienes nos piensan.
A veces cambiamos mucho sin darnos cuenta, como yo, que este año me mudé, cambié de trabajo y me enamoré como un adolescente de la manera más extraña y confusa (tanto que aún no lo logro entender). Entonces sí, aunque no he emigrado tanto dentro del mundo, soy un nómada; un nómada del amor, un nómada de la experiencia y un nómada que se pasea por la vida buscando algo.
Como tengo la manía constante de pensar y pensar, eso muchas veces me lleva a soñar despierto. A veces construyo recuerdos que me surten de placer y alegría, como esa vez en la que me despertaste con café en la cama y me diste un beso, o ese día en el que me confesaste que también te habías enamorado de mí. Todo eso aunque nunca sucedió y no es más que un producto de mi imaginación, me permite divagar entre los deseos de mi corazón y entonces vuelvo a ser el mismo nómada.
También a menudo pienso en el futuro, incluso más de lo que debería. Me imagino lejos de ti, con un amor que me sujeta la mano con fuerza y que me abraza recordándome que daría la vida por mí, y en las cinco hijas que quisiera tener (Florencia, Luciana, Antonella, Julieta y Paulina). Las puedo visualizar y percibir y me doy cuenta de que sería un excelente papá. Entonces también me doy cuenta que soy un nómada del futuro, de esa incertidumbre poética que me gusta y que me traslada en el tiempo permitiéndome por momentos ser eso que quisiera ser. (En ese futuro también, a veces, suelto la mano de ese amor que tanto me ama para agarrar la tuya y me siento feliz).
Con todo lo anterior también puedo concluir que los demás son nómadas en nuestras mentes, incluso en nuestros corazones y eso me permite entender también que los nómadas no solamente llegan sino que también se van. Aunque yo no quiera irme y aunque no quiero que te vayas, es el momento de reconocer que somo simplemente eso, nómadas.

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