Sí, pero no
De los dos años y pucho que llevo soltero, el 2016 representó a nivel emocional una especie de montaña rusa de la que me bajé con muchas ganas de vomitar. Y no lo digo por mis amoríos, sino por todas las experiencias y lecciones que tuve que aprender, gracias a mi manía de entender que el fuego quema, sólo porque lo toqué y me quemé, y no porque alguien más me lo haya advertido.
Finalmente después de mucho ajetreo, de mucha confusión, de entender las oportunidades que la vida me da para volver a empezar cada día, y de perdonarme por los errores cometidos, he empezado a “sufrir” una especie de calma que me resulta poco familiar pero que sin querer queriendo estoy disfrutando: cambié de trabajo, empecé a cultivar hábitos más sanos y mi rutina cambió por completo (resumiendolo en el hecho de que en vez de irme de rumba un sábado, prefiero acostarme temprano para poder madrugar a ciclovía el domingo).
Aprendí que el despecho, no es más que una etapa que uno tiene que vivir para reconquistarse a sí mismo y eso es lo que me la he pasado haciendo todo este tiempo. Sin embargo, pese a mi inmenso y necesario amor por la libertad y mi contradictoria manía de aferrarme a mi soltería a pesar de ser un romántico empedernido, hay un hallazgo mucho más extraño, probablemente derivado de mi etapa pseudo zen de calma y plenitud, y es: quiero darme la oportunidad de conocer a alguien.
Para la mayoría de la gente, “conocer a alguien” puede ser casi que un verbo continuo, una acción que se practica cada día o cada fin de semana en un bar, pero para mí, es algo mucho más raro y profundo (porque una cosa es coquetear y tener citas, y otra permitirle el acceso a alguien a la vida de uno y todo lo que eso implica). Para mí, conocer a alguien es básicamente estar disponible a tener una relación, es recibir la existencia de una persona y entregar la propia… o algo así.
La verdad hablar de estos temas después de mucha soledad y muchas tonterías, resulta siendo un poquito abrumador, pero entiendo que hay que darle la seriedad que se merece y en ese orden de ideas, ser sinceros y consecuentes. En mi caso, puedo decir que me cansé de la loquera y quiero que me pase lo que pasa en las novelas y así conocer el amor de mi vida, pero sin tanto drama (como en la novelas). Quiero paz, quiero amor, y dulces por favor.
Si fuera un poco más explícito, podría poner un aviso como de “se reciben hojas de vida”, pero no lo soy y tengo un amplio listado de condiciones. Por eso el nombre de este post, porque sí pero no, o sea, porque sí quiero pero al mismo tiempo no quiero.
Sí, quiero conocer un ser humano a quien pueda entregarle mis buenos ratos, mi disposición, mi integridad, mi cuidado y afecto; quiero ser el hombre que se ganó el espacio en la vida de alguien porque así lo escogió, y quiero ser esa persona especial; quiero poner frente a mí mis principios y vivir una historia de amor que irrumpa con la poca fe y las cosas feas que se ven en este mundo; quiero un amor bonito y de verdad.
No, no quiero empezar una relación llena de afán y confusión; no quiero lanzarme al vacío como lo hice antes y no quiero estar con cualquier persona; no quiero tener que esforzarme hasta el límite para lograr una pizca de atención y no quiero tener que entablar una batalla con demonios que yo no creé y que no me corresponden, en serio no.
Sí, sí quiero una compañía que pueda entender que podemos compartir nuestra soledad juntos, un amigo que se ria conmigo y que disfrute de los buenos momentos que la vida nos pueda ofrecer; si quiero empeñarme en hacer cursilerías para ponerle un poquito de azúcar a la vida; si quiero crear nuevos recuerdos que con el tiempo no se borren.
No, no quiero poner en tela de juicio mi libertad, tampoco mi identidad, y mucho menos el trabajo que me ha tomado construir lo que soy; no quiero tener que dejar de ser yo mismo para perderme en los deseos ajenos de un extraño; no quiero tener incertidumbre ni vulnerabilidad en mi vida, porque ya tuve mucho de eso.
Si, si quiero entender que para dar hay que recibir. No, no quiero saltar de un trampolín para caer en un cubo de agua.
En resumen, se puede decir que en este momento me encuentro en el medio de no sé qué, y me gusta. Lo único que tengo claro, es que el día en el que me haya enamorado nuevamente, espero poder leer esto y darme cuenta de que hice las cosas bien y no me fallé, porque conquistarme si que me costó.
Creo que es el momento de abrir las puertas y ventanas, para que al amor haga lo suyo, que entre si quiere entrar y que salga si quiere salir.

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