Yo sigo creyendo




No es para nada alentador saber, que al igual que yo hay muchísimas personas que sienten desde lo más profundo de su alma que definitivamente no nacieron pa’ eso del amor. Son tantos los fallidos intentos que nos desilusionamos,  y finalmente decidimos perder la batalla.

La presión es enorme, porque la verdad es muy jarto tener que ver a todo el resto del mundo emparejado, y uno ahí, pasando saliva, embriagándose cada ocho días y sintiéndose el más feo, el peor partido del mundo. Por pura presión social, por tabú o por simple vacío afectivo, la sociedad, la cultura y todo lo que nos rodea, nos insinúa permanentemente que si uno no tiene pareja es porque no está haciendo las cosas bien.

Pues no. Señoras y señores, hay que cambiar el chip, porque resulta que uno no debe tener o anhelar una pareja trofeo, porque una relación se trata de compañía y esa compañía solo la va a disfrutar uno mismo.  Quiero decir que uno no debe sentirse mal estando solo, si lo está es porque probablemente su one aún está en confección, o simplemente usted debe madurar en ciertos aspectos para que el día que esa persona llegue, sea como una especie de premio, del que usted es merecedor.

Conocemos gente todo el tiempo, en cualquier lugar, y de cualquier tipo. Sales con uno y con otro, y sigues estando solo.  Sabes lo que necesitas de una persona  pero nadie lo tiene, y cuando aparece ese alguien que lo tiene, por circunstancias de la vida, o porque simplemente le caes mal a Cupido, pasa algo que impide que estén juntos. Entras en crisis y piensas ¿por qué soy tan de malas?. Decides renunciar a esa pendejada del amor y entras en tu etapa de enguarichamiento. Te emborrachas, te enloqueces y no quieres saber nada de nadie. Te sientes como despechado sin tener por quien estarlo, algo muy cómico.

Algunos recurren a lo que yo denomino ‘falsa autoestima’. Se ponen una máscara de cabrones y se convencen a si mismos de que la soltería es lo mejor, que se sienten bien por no tener a nadie que les joda la vida, que les controle sus horarios y etc. Pero no, no me vengan con ese cuentico porque yo sé que son pocas las personas que realmente valoran y disfrutan el hecho de estar solos.

El autoestima debe ser un acto real, sincero y consiente. Construirlo es algo que depende únicamente de nosotros mismos y es todo un proceso. Se trata de valorar lo que somos, con defectos y virtudes, y que pena la charla de autosuperación pero es verdad. Mire a su alrededor, comparta con las personas que disfrutan de su compañía, con sus familiares, sus amigos y déjese querer. Reciba y de amor y cariño a quienes lo merecen, esfuércese por sus sueños y exorcice sus propios demonios, y lo más importante, NO desista.

Estar a la defensiva no soluciona nada, por el contrario llena el corazón de rencor y eso es lo que menos necesita este mundo que ya está bien corrompido. Desafortunadamente esto se ha convertido en una cadena de cabrones, resentidos y traumatizados todos por sus ex. La idea es demostrar que somos personas estables,  sin rencores ni traumas, que están dispuestos a aceptar y construir una relación.  Lo más importante es aprender de todo, incluso de las malas experiencias y llevarse lecciones que nos hagan entender que todo tiene un inicio y un final y que uno no es de nadie, así como nadie es de uno.

Piensa que eres como una batería, cuando estés cargado de amor, tendrás de sobra, para dar, para compartir y para que el día que tengas que mirar hacia atrás, sin importar la medida de tiempo, puedas decir ‘si, valió la pena estar con esa persona’.

Díganme como les de la gana pero puedo afirmar a lo “Peter Pan style” que: yo no he perdido la fe, yo soy persistente, yo si creo en el amor…

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