En un marco de colores

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Estas no son las palabras de un resentido, ni una persona que ha sufrido mucho en la vida, ni mucho menos un inadaptado, ni de un filosofo barato, simplemente soy yo, alguien que se toma la molestia de pensar y porque no, hablar.



Nos planifican, nos forjan, nos hacen crecer de una manera, quieren que seas lo que está socialmente bien visto, pero nunca, NUNCA, debes intentar ser tu.



Debes ir a la iglesia, debes lavar los platos, debes tender tu cama, debes usar zapatos, debes tener un peinado decente, no debes tatuarte, debes tener novia, debes atar tu vida a los compliques de alguien más por miedo a la soledad, debes conseguir un trabajo, debes vestirte de manera recatada, debes casarte, debes formar una familia, debes endeudarte, debes sufrir de stress, debes ser un mal padre, debes ser un mal esposo, debes guardar tus sentimientos, debes construir y alimentar cada vez más una doble moral, y lo más importante, debes ser muy pero muy conformista y que ni se te ocurra criticar u opinar de nada ni de nadie. Si decides ser rebelde y no cumples con lo anterior, con suerte, serás denominado como un fracasado.



Entiendo que el mundo esta lleno de parásitos, de personas que simplemente están ahí, sin mas ni menos, dejándose llevar, pero también entiendo que esas personas son el producto de una sociedad, una vida programada que crearon para ellos. Además entiendo que entenderlo no es fácil, es un trabajo casi instintivo, lo siento.



Pocos deciden desatarse, pensar en cosas absurdas y más allá de eso llevarlas a cabo. Creo que no es imposible, lo sería si inevitablemente afectáramos a otra persona en el intento, pero sabiendo que no es así ¿por qué no hacerlo?



¿A quién le debe importar si quieres ser un mendigo, un viajero, un gerente, un pintor, o un bueno para nada? La respuesta puede ser simple, la aplicamos, de hecho, todo el tiempo, pero más allá de decirla hay que vivirla: ¡a nadie!



Si decido tatuarme lo hago porque es mi cuerpo, si decido enloquecerme de vez en cuando lo hago porque es mi juventud, si decido ser irreverente, sincero y a veces imprudente lo hago también porque es mi voz. Si decido equivocarme lo hago porque soy consiente que la perfección no existe, si decido rendirme lo hago porque así lo siento, y si decido pensar que el mundo está en mi contra y yo en una lucha lo pienso porque es así, y así soy yo.





Cuando muera nadie va a hacer un recuento de mi vida (no de la manera que yo lo haría por lo menos), nadie va a dejar de sentir lo que yo siento ahora, nadie va a pensar lo que yo pienso, y nadie va a sentir felicidad por mí. Por lo mismo,  por detalles simples, como ver un cielo, un perro, un río, una caída, un algo sexy, en fin… en resumen, ¿si yo no decido ser feliz quién me ayudara a serlo?. Ahora entiendo que en este mundo nadie depende de nadie, y es un juego que se basa en la búsqueda constante del súper yo, de la perfección vista desde una perspectiva propia. Mi vida por ejemplo, está plasmada en un marco de colores



Conclusión: En cualquier circunstancia, la vida se trata de sentir cada instante presente, para eso estamos dotados de todo lo necesario. SÉ TU MISMO Y SERÁS FELIZ.

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